
Son momentos memorables que no han de ser perdidos. La serie apunta cada vez más alto, a ser toda una odisea. Sí, a la misma Odisea a la que se enfrentó Ulises, por ejemplo. No puedo obviar este detalle antes de empezar a hablar en este artículo acerca del trepidante y asombroso cierre de la tercera temporada de una de las series más elaboradas de los últimos tiempos. No sé si Ulises, en su astucia e ingenio, sabría leer las líneas del futuro, pero muy cerca me parece que está –quizá como símbolo metafórico de lo que realmente les sucede a todos en la isla– Desmond de convertirse en este personaje homérico. En este último capítulo se ve a su mujer, la cual curiosamente también se llama Penélope, desesperada, encontrando –o al menos buscando– el paraje de su marido. Todos recordaremos que Ulises partió a su Odisea dejando a su mujer sola, la cual jamás dejó de llorar su perdida y esperaría irremediablemente su llegada a Ítaca. ¿Es una simple casualidad esta comparación?
Memorable también la escena en que se nos presenta al todopoderoso dios de esa isla mitad fantasía mitad realidad: Jacob, curiosamente reencarnado en el niño Walt, en la que, ante un Locke abatido, sin movilidad en las piernas y más muerto que vivo, le dice levántate y anda. Y se levanta, y anda. Y vuelve a estar bien, luego lo vemos de nuevo al final del capítulo. Trágate otro momento bíblico, toma ya. Me van a decir que esta serie no es épica, o que por lo menos no apunta alto. ¿Será desde ahora John Locke el nuevo siervo de Dios? O, perdónenme, Jesús –Jacob– el que obra milagros. Recuerdo que al principio se hablaba, o al menos se sostenía la teoría, de que Locke era algo así como un Dios. Al menos, ahora, tiene un lazo con él, o con eso que da “magia” a la isla.
¿Es realmente la isla su –nuestra– propia Ítaca, o es la Ítaca donde Penélope espera a Desmond? ¿Por qué Jack se lamenta en el flash fordward de haber salido de allí? ¿Quedan supervivientes dentro? ¿Por qué su vida es tan triste y desastrosa que intenta suicidarse? Se puede observar claramente su obsesión con volver a la isla, incluso llegando a pensar, en ese suicidio en el puente, que la muerte lo llevará de nuevo a esa isla donde, según parece, queda algo por resolver. Misteriosamente, cuando va a lanzarse al vacío desde el puente, un coche que pasa por su lado tiene un accidente y el alma heroica de Jack ha de hacer de nuevo aparición y salva a los que iban adentro. Luego, en el hospital y en otros lugares, la gente lo recuerda como “el héroe”. Lo más extraño de todo es que lo recuerden por haber salvado a dos personas de un accidente de tráfico y no por aquella odisea en la isla, por volver como superviviente, algo que ya incluso había sido provisto como imposible porque ya habían sido dado por muertos.
¿Qué es realmente la isla? ¿Se ha ocultado misteriosamente todo lo ocurrido y ese es el peso que Jack carga sobre sus hombros y por ello está tan deprimido? ¿Quizá, como Ben le advirtió, realmente eran ellos los buenos y hacer aquella última llamada fue el principio del fin? ¿Los que vienen a rescatarlos ahora a la isla son más siervos de Dharma?
Charlie –ese personaje que se pasa al lado oscuro cual Anakin ensombrecido por la fuerza oscura, y luego retoma la senda de la Fuerza–, siguiendo su destino, como un héroe, muere sacrificándose por aquello que ama o creía amar. Las visiones de Desmond –nuestro Ulises– se ven cumplidas y este fallece ahogado en pos de la salvación de toda la isla. ¿La salvación? ¿Realmente deberán salir de la isla? ¿Salen todos? ¿Por qué Kate reacciona de ese modo en la escena final, en el flash fordward? ¿Quién es ese “él” del que hablan? ¿Sawyer? ¿Quién es el muerto al que nadie va a ver en el funeral? ¿John Locke, Ben? ¿Alguien que ni siquiera sabemos quién es? ¿Qué secreto ocultan en el futuro Jack y Kate? ¿Seguirá la siguiente temporada con el funcionamiento hasta ahora de los flashbacks o se comenzará a experimentar con el flash fordward? Parece ser que se habla de que los alternaran durante la siguiente temporada.
Los dos últimos capítulos de este cierre de temporada no sólo son geniales por el cambio al que someten a toda la estructura, sino por su tensión y frenético ritmo, por el drama y por los momentos tan deleitables con los que nos dejan un inolvidable sabor en los labios, deseosos de probar más muy pronto. Aunque, desgraciadamente, no podrá ser hasta principios del siguiente año. Tendremos que esperar algo para volver a perdernos en esa Atlántida imposible, en esa aldea de sueños que sólo pueden ver la luz en la fantasía y en el lugar donde los cojos se levantan y andan y la ficción supera, siempre, la realidad.
Se debatía también sobre la posibilidad de que este último capítulo fuese ahora una realidad alternativa, un mundo paralelo; otros futuros posibles. Ahora se van desechando en el cajón de sastre aquellas teorías sobre el purgatorio y esta misma de la que les hablo, al completar un anagrama que los ingeniosos guionistas de la serie nos dejan en unas imágenes que dicen exactamente: Flash Fordward (Visión del futuro). Brillante el contraste entre la escena final de Jack y su alegría y la felicidad que embarga a todo el grupo cuando creen que van a ser rescatados, y la del futuro tan triste y gris en el que, con aún muchas piezas del puzzle por encajar, desea más que nunca volver a la isla.
Esa escena final de el avión sobrevolando por encima de Jack es mítica; al igual que el “I love you” que le dedica en los momentos de la isla a Kate, o la venganza de Sawyer hacia Tom, o, como no, el momento inolvidable de Hurley entrando con la furgoneta al rescate.
Tenemos claro, o al menos creemos tenerlo, que no es una serie de ciencia ficción, tan mágica quizá o especial en ese sentido como Héroes, por lo que dejar delirar la imaginación de tal modo que creamos que todo puede ser una paradoja temporal o cualquier otra genialidad de la ficción especulativa no va muy acorde con esta serie. Sin embargo, sabemos que si que hay algo surrealista y mágico en ella, y que todo ello está relacionado con esa isla perdida, con ese lugar al que parecían ir los muertos aunque misteriosamente estuviesen vivos. Ahora resulta que llegan a salir de la isla, y se nos muestra en un futuro a un Jack, el líder, el héroe, derrotado porque quizá no pudo salvarlos a todo, o quizá o quizá o quizá por miles de cosas más por las que tendremos tiempo de sobra para especular, y a una Kate que decide mirar hacia delante, con una familia rehecha, al parecer, y la cual no comparte ese deseo que frustra a nuestro doctor. Pero, la pregunta más importante ahora mismo es:
¿No sé sienten ustedes aún algo perdidos?



