Palabras, palabras, palabras…

23 Junio, 2007

Nuestra danza macabra

Archivado en: Creaciones — Darthz @ 9:29 pm

… regresamos, insomnes, dichosos,
a la cueva de deseos furtivos:
infancia de susurro suave, caluroso
escalofrío de tiniebla disimulada.
Pido silencio por el cráter de tu alma,
por la mía, vagante y silenciosa,
que se esconde tras tu espalda:
creyendo en el desafío amoroso
que separó a un hombre de la tierra,
de aquella tierra de sueños imposibles:
de épica, amor, sangre, venganza.
Hoy todos lloran nuestra macabra danza:
besos, silencio, besos, lágrimas…

21 Junio, 2007

Blankets

Archivado en: Literatura — Darthz @ 2:32 am

Suena de fondo “Just like heaven”, del grupo The Cure. Tuerzo mi mirada y me encuentro, de golpe en esta noche mágica, con la obra que acaba de devolverme la felicidad infinita: Blankets. Una novela gráfica de Craig Thompson. Una delicia para los sentidos. Amor hecho física. Justo como en el cielo.

Hace apenas unos minutos que he cerrado el libro y ya echo de menos sus páginas. Craig Thompson ha jugado estos días con mi corazón, con mis recuerdos. Y me los ha lanzado de golpe a la cara. Los ha revuelto como una sábana desordenada al amanecer. Y yo, ya despierto, aún no me lo creo. No pensaba que en una historia llena de viñetas y algunas letras pudiese haber tanta poesía. Y, como tantas otras veces, descubro que he pecado de estúpido. Que lo que he visto es una obra de arte. Que lo que he leído era literatura. Poesía.

Hay una cierta habilidad que sólo he encontrado, a lo largo de toda mi vida, en algunas personas. Y, a pesar de la reconocida calidad de muchos literatos, escritores, periodistas, políticos, amigos, amantes; hay algo que sólo algunos esconden adentro, algo difícil de sacar pero que, con un suave soplido de viento, cuando sale, te estremece el corazón. Te eriza el vello y te hace sentir historias que creías ya lejanas en tu piel nuevamente. Porque no sólo la manera en que enhebra las historias te consuela con que estás leyendo algo realmente bueno, sino que la maestría que denota a la hora de escribir, a la hora de dibujar y de explayar sus sentimientos en trazos oscuros y blancos, es sencillamente magistral. Inolvidable. Esa habilidad la tiene Craig Thompson.

Blankets es la historia de un amor y de un fracaso. Aunque bien podría resumirse todo eso en la historia de un amor, simple y llanamente; Blankets tiene aún más que una historia: tiene tragedia y tiene recuerdos, tiene olor y tiene cadencia; tiene infancia y tiene adolescencia, pisadas en la nieve y recuerdos olvidados. Tiene todo lo que puede tener o haber tenido nuestra vida, y nos golpeará incesante a todos aquellos que alguna vez hayamos amado. El recuerdo de ese primer amor tan brillante aún en nuestra cabeza será de nuevo traído por el viento de esta obra, una brisa que tan fresca como llega te puede acabar helando la piel, el alma y la sangre. Fugaz como un recuerdo.

En Blankets se respira el amor y la tragedia. Por eso podemos decir que es una verdadera épica con la que todos, alguna vez, nos hemos batido a duelo. Muchos, dejándonos la vida y un trozo de otra en ello. La obra es un conjunto de preciosas referencias artísticas y literarias: con un gran peso bíblico en ella, lo cual por cierto me terminó gustando, por la forma en que lo trata: primero siendo un esclavo de ella, finalmente, cuando se hace adulto, liberándose. Mirando a la luz. Cegándose. Y en ello una nueva metáfora a la caverna de Platón. Y a la filosofía de todas las épocas. Al paso del tiempo. Al amor, a la muerte. A la fugacidad. Al eros. En palabras del autor:

“A veces, al despertarme, el sueño que aún permanece puede ser más atractivo que la realidad, y uno rehúsa abandonarlo. Por un momento te sientes como un fantasma… No materializado del todo, e incapaz de manipular tu entorno. O también, es el sueño el que te persigue. Esperas la promesa del próximo sueño. Pero el acto de despertar depende del recuerdo. Utilizamos el rito como medio para recordar…las vacaciones como un rito con significado… y las estaciones como marcas del paso del tiempo.”

Creo que es un buen ejemplo para ver la enorme sensibilidad que tiene el autor para contar historias, para hacernos llegar las historias.

Craig Thompson llega al corazón de los que hacemos –o intentamos hacer– arte. Envuelve al espectador de la obra en ese frenesí onírico que nos atrapa a los que, desde muy pequeños, soñábamos con la creatividad y con un mundo lleno de magia. Al descubrir que ese mundo, cuando adultos, era vacío, hueco, triste, blanco; nosotros, los escritores, pintores, dibujantes, cantantes… les pusimos nuestra propia música. E hicimos magia. Y él, a la vez que nos enseña la magia en la obra, nos induce de lleno a ese proceso de creación que todo el que sueña con hacer esa magia sabe que existe y lo ha experimentado más de una vez: juega con nuestros sueños, con nuestra capacidad de entender el mundo y la realidad, y nos la devuelve pintada de otro color. Más viva. También, más dolorosa.

La historia entera, aunque suene bastante mal, es una historia de mantas. Blankets. Las mantas con las que en la cama, de pequeño, compartía con su hermano; la manta que Raina teje para él. Las mantas que lo refugiaban del frío y le hacían soñar –y ahora hablo tanto del personaje como del autor, pues esto es en realidad una obra autobiográfica– debajo del edredón; las mantas que, en verano, repudiaban pero a las que irresistiblemente acababan siempre volviendo. La manta que nunca, aún una vez roto el amor por Raina, sin saber siquiera porqué, llegó a tirar. Las mantas que le hicieron ver la belleza de sus sueños, y, también, la tragedia del despertar.

Es fácil sentirse herido con Blankets. Y sentirse dañado cuando uno acaba la obra. A fin de cuentas, nadie nos dijo que en la felicidad no existiera la tristeza del recuerdo.

Casi como el cielo.

Autor

Craig Thompson nació en Traverse City, Michigan, en 1975, y se crió en una pequeña población rural de Wisconsin. Su primera novela gráfica, GOOD-BYE, CHUNKY RICE, ganó el Harvey Award al autor revelación y fue nominada a los premios Eisner, Ignatz, Firecraker y Tagle. Durante la realización de Blankets, Craig pagó las facturas escribiendo guiones, dibujando y diseñando cómics e ilustraciones para Nickleodeon, DC, Dark Horse, Marcel, OWL, Nacional Geographic Kids y muchas otras publicaciones. En la actualidad vive en Portland, Oregon.

Edición

Astiberri Ediciones
Traducción: Raúl Sastre
Diseño y maquetación: Manuel Bartual
Rotulación: Estudio Fénix

Conclusión

“En este libro, Craig Thompson se revela como uno de los jóvenes maestros del cómic: con una forma narrativa depuradísima nos transmite una historia personal con una fuerte carga de dolor, descubrimiento, diversión, penitencia, convicción religiosa y su pérdida… con el consiguiente auto-rechazo. En esta narración de una familia y de un primer amor, lo que no ha salido bien en la vida funciona perfectamente en el mundo del arte. El Sr. Thompson es astutamente modesto al dejarnos boquiabiertos con su combinación de habilidades. Su experta unión de palabras, dibujos y resonantes silencios conforma una forma trascendental de narración que te atrapa a medida que vas leyendo y que se prolonga cuando acabas. Es lo que yo llamo literatura.”

Jules Feiffer, ganador del premio Pulitzer.

 

Publicado también aquí: http://www.ociojoven.com/article/author/view/78572/

16 Junio, 2007

Soy leyenda

Archivado en: Literatura — Darthz @ 4:36 pm

Hay libros que hieren y libros que pasan sin dejar ni una sola cicatriz en el alma. A mi modo de verlo, son los primeros, los que dejan huella y marcan, los que duelen y escuecen, los que jamás son olvidados; o los que al menos guardamos en nuestra alcoba de libros memorables. Son éstos los que algún día, cuando estemos bajando la escalera de una casa vieja, o nos estemos mirando al espejo, recogiendo una mesa, limpiando el polvo de los estantes, acariciando la cabeza de un perro, los recordaremos y acuda a nuestra mente una pequeña e inmemorial lágrima invisible.

Soy leyenda es una de esas obras que han sido fruto de numerosos premios y menciones honoríficas, de grandes tributos e incluso de translaciones al cine, con más o menos acierto, pero normalmente catastróficas. Ahora, curiosamente, en diciembre anuncian una nueva, con Will Smith como protagonista. Parece que el actor negro va acumulando en su elenco de actuaciones una afición por el género de ciencia ficción.

La prosa de Richard Matheson es sencilla, sin más aspavientos que la mera poesía que en su sencillez a veces se puede encontrar. Logra llegar sin grandes artificios literarios, quizá porque en el conjunto de toda la obra consigue hacer ver su ingenio. Continuamente veremos flash backs y también momentos presentes de la vida de Robert Neville: el hombre que vive solo frente a una humanidad que ha sido convertida en vampiros. Es en la estructura y en el ritmo al que somete su relato donde encontramos la calidad de este mismo, con una prosa cuidada y exquisita, amable y sincera; tan cruda y realista que hace que nos sumerjamos de lleno en la historia contada a través de ese protagonista solitario. Porque su voz es el eco de la nuestra.

Es un libro que se lee de varias pasadas. Ligero. Y en su corta extensión acabamos encontrando ese sabor delicioso irrepetible, aunque, irremediablemente, también queramos leer más acerca de ello cuando todo acaba.

La novela es una gran alegoría hacia la soledad del hombre, al aislamiento. Una reflexión sobre a lo que, normalmente, puede reducirse el ser humano. ¿Somos realmente normales? ¿En qué consiste la normalidad? Cuando un grupo entero deja de existir, y uno nuevo instaura su orden en ese espacio donde antes convivían los otros, ¿no es el monstruo, el bicho raro, ese único superviviente que incluso mata por sobrevivir? ¿Nos diferenciamos tanto en realidad nosotros de aquello que vemos con malos ojos?

Hay pasajes realmente emotivos, como el siguiente, que cala en el alma del que lo lee:

“A eso de las once Neville sacó lentamente la colcha descubriendo la cabeza del perro.
Durante un rato el animal trató de escapar a las caricias. Pero Neville le puso una mano en el cuello, y lo rascó y acarició con la otra, suavemente.
-Pronto estarás bien -murmuró-. Muy pronto.
El perro lo miró con ojos apagados y enfermos, y luego sacó la lengua y lamió la palma de Neville.
Neville sintió que algo se le quebraba en la garganta. Miró al perro silenciosamente. Las lágrimas le corrieron por las mejillas.
Una semana más tarde el perro había muerto.”

Obviamente, nadie lo sentirá tan profundo como el que haya leído el libro.

Matheson nos descubre su excelente agilidad a la hora de dar aire a una historia que de por sí no la tiene. Un solo protagonista, una soledad inquebrantable, un escenario que da para claustrofobia y muy poca imaginación. Y él consigue sacarnos de ese agujero, y nos araña con su ingenio de literato.

Porque, si aún no les ha quedado claro, Matheson no es sólo un buen contador de historias, sino un gran escritor.

Autor

Richard Matheson (Allendale, Nueva Jersey, 20 de febrero de 1926). Escritor estadounidense de fantasía, ciencia ficción y horror.
Hijo de inmigrantes noruegos, creció en Brooklyn y estudió en el Brooklyn Technical School. Después cumplió servicio militar como soldado de infantería en la Segunda Guerra Mundial. En 1949 se licenció en periodismo por la Universidad de Missouri y en 1951 se mudó a California. Se casó en 1952, y tres de sus cuatro hijos (Chris, Richard Christian y Ali Matheson) también son escritores y guionistas.
Matheson se inició en la literatura publicando sus cuentos en el periódico Brooklyn Eagle. Ya en California, comenzó a escribir relatos de fantasía, terror y ciencia ficción, publicados desdde 1950 por la revista Magazine of Fantasy and Science Fiction. En 1954 apareció su ya clásica novela Soy Leyenda, una original historia en la que el mundo sufre una pandemia de vampirismo y un solo hombre debe enfrentarse a ella. En 1957 adaptó para el cine su novela El hombre menguante, de lo que resultó un filme de culto. Luego publicó Las playas del espacio, El último escalón y La casa infernal. También se destacó como guionista de varios capítulos de la serie televisiva La Dimensión Desconocida (Twilight Zone).
Sinopsis

Robert Neville es el único superviviente de una guerra bacteriológica que ha asolado el planeta y convertido al resto de la humanidad en vampiros. Su vida se ha reducido a asesinar al máximo número posible de estos seres sanguinarios durante el día, y soportar su asedio cada noche. Para ellos, el auténtico monstruo es ese hombre que lucha por subsistir en un nuevo orden establecido.

Edición

Richard Matheson, 1954
Ediciones Minotauro, 2006
Primera edición en Colección Booket: abril de 2006

Conclusión

Todo un clásico en su género, éste es un perturbador relato sobre la soledad y el aislamiento y una reflexión sobre los binomios como normalidad y anormalidad, bien y mal, que se evidencian como una mera convención derivada del temor y el desconcierto ante lo diferente.

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