Leyendo a Dámaso Alonso uno siente toda aquella desesperante mirada en la que se recreó como poeta de la primera generación de la posguerra. Un poeta que, pudriéndose en Madrid (lentamente, su alma; como rezan esas geniales lindezas de Insomnio), en vez de acabar por volverse loco, volvía loca a su propia poesía; unos versos llenos de llanto quebrantado y desesperanza, versos que tienen la arrolladora fuerza del que dice lo justo para emocionar, dejarte helado, y rematarte con un último golpe fatídico. Su lírica existencialista no sólo conmueve sino que lleva al lector a ese estado terrible del que difícilmente se halla una salida; por ello uno acaba con una sensación triste, con la sensación de haber sido pisado por diez mil caballos al terminar sus hijos irascibles. Una poesía llena de genialidad, pues tal es el talento de este hombre que trabajó como filólogo, profesor y hombre apasionado por las letras, que acabó, también, ingresando en la Real Academia y al que se le concedió finalmente el premio Miguel de Cervantes. Leerlo es, sin duda alguna, una experiencia que no podrá dejarnos indiferentes y que, seguro, jamás olvidaremos. Para los que les guste la autodestrucción, la moral rota y la belleza de una poesía amarga y sincera; disfruten de esta mágica paliza.
10 Octubre, 2007
Dámaso Alonso y el puñetazo metafórico
4 comentarios »
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No puedo decir que sea un experto en Dámaso Alonso, pero algo sí he leído de el. Por lo que leído puedo decirte que llevas toda la razón compañero.
Saludos.
comentario por David Saltares — 10 Octubre, 2007 @ 2:12 pm |
No todo en su poesía es una dolorosa paliza, pero sí es verdad que, a diferencia de otros compañeros de generación que nunca abandonaron su visión tremendista, don Dámaso si cultivó el arte de decir lo mucho con lo poco, despojando a sus versos de lugares comunes y obviedades tremendas tan del gusto de la época, y que luego tuvieron sus epígonos perversos en muchos poetas del realismo social.
Un fuerte abrazo
Carlos
comentario por Carlos — 12 Octubre, 2007 @ 9:59 am |
¡Por fin! Por fin escribes sobre alguien que no tengo en asuntos pendientes (bueno no me he leido toda su obra). Me encanta, y aunque es cierto que no todo es un apalizamiento en su obra, sin duda sus más hermosas poesías sí que lo son.
Un saludo,
Pedro.
comentario por Pedro Escudero — 12 Octubre, 2007 @ 11:18 am |
Caerá, pero lo hará cual gota de lluvia en el huracán; ¡tantos son los que han lanzado cubetas sobre la vorágine de su mente! Sólo cuando la moral pende de un hilo grotesco y un remolino la balancea acude la belleza en nombre de la muerte. ¡Qué triste es la melancolía! Le leeré.
comentario por Nadie — 31 Octubre, 2007 @ 6:43 pm |